EL PUEBLO DE NUESTRO
“Señor concédeme la gracia y fortaleza para seguir el camino de tu voluntad, así haya infortunio, penas, o tristezas, que no pida mas milagro que el llenarme de fe para obrar con rectitud, sensatez y desprendimiento, con paciencia, valor y esperanza, acercándome al prójimo tal como tú nos enseñaste,”
El pueblo de Huamantanga ubicado en la falda de un cerro a 3800 msnm. en la provincia de Canta , se refleja como adornando una cuesta andina donde se destaca primeramente la iglesia y después el camino de entrada al pueblo rodeado de eucaliptus en un paisaje lleno de verdor, con el típico olor campestre a tierra mojada, con ganado y aves de corral, allí entre la leña crujiente con el hollín embadurnando las ollas, desprendiendo el grato aroma de una deliciosa comida propia de la sierra.
Este pueblo surgido durante la época colonial, quedo sumergido así como otros pueblos de nuestros andes en el olvido e indiferencia, teniendo en cuenta una carretera que al principio fue una simple trocha, para llegar se debía uno encomendar, al santo patrón del pueblo el señor de Huamantanga , a la pericia y experiencia de sus conductores, así como a los factores ambientales que muchas veces provocaban deslizamientos por la lluvia , o desprendimientos de pequeñas rocas en el transcurso del camino.
Hace más de 20 años el viaje desde el Rímac (o Tambo como lo llamaban) hacia el pueblo demoraba más de 6 horas , el ómnibus se dirigía hacia la provincia de Canta por una carretera polvorienta, de allí al comenzar el ascenso por los cerros era común que el chofer se detuviera continuamente para que su ayudante o el mismo sacaran las piedras que caían dejando una hilera en medio de la trocha que dificultaba maniobrar a cualquier vehículo, como solo tenía un carril, los choferes conocedores de la ruta debían obrar con cautela y mucha visión para distinguir cualquier transporte que viniera en sentido contrario por la cuesta de modo que pudieran escoger el lado más ancho para arrimarse al cerro , esperar hasta que el otro pudiera pasar, en ocasiones al no encontrar espacios más anchos , los dos vehículos de ida y venida debían pasar rozándose, para esto hacían bajar a todos los ocupantes de ambos transportes y solo los choferes cruzaban , a veces los mismos ayudantes ayudaban empujando para que los ómnibus no perdieran su estabilidad , en el camino había historias trágicas como aquella que esta trocha fue creada por los mismos lugareños con dinamita muriendo algunos, o como aquellos desafortunados accidentes que provocaron la caída de vehículos.
Con estos inconvenientes los viajeros salían en la mañana y llegaban al pueblo casi a al anochecer, sin obviar las paradas para alimentarse, para rezar en cada gruta, para cumplir con determinada función fisiológica o para atender algún afectado por el mal de altura.
Entrar al pueblo entrañaba dejar atrás el conglomerado de la ciudad para adentrase a un mundo natural con el viento frio y aspirar el aire fresco o llegada la noche percibir un firmamento lleno de estrellas alumbrando la escasez de fluido eléctrico , Huamantanga paso gran parte de su historia estacionada en el pasado , sufriendo huaycos, sequias, abusos , explotación , con autoridades que se valían de su poder para beneficiarse aprovechándose de la ignorancia de un pueblo marginado.
El año 1992 fue el despertar de este pueblo así como de muchos otros distritos de interior de nuestro país, gracias a las obras del gobierno entonces dirigido por el Ing. Alberto Fujimori, estas permitieron una central hidroeléctrica que proporciono el preciado fluido eléctrico tan necesario, así como otras obras de saneamiento, mejoramiento de carreteras hasta una torre de telecomunicaciones.
Hoy para llegar al pueblo basta de 2 a 3 horas, aunque el camino de entrada al pueblo es aun riesgoso por encontrarse al borde de un abismo, pero es notorio encontrar llegando una enorme torre de telefonía , sin embargo dada su ubicación es común las fallas de comunicación que en adelante la gente espera puedan superarse.
En el santuario de la iglesia está el santo patrón del pueblo “El señor de Huamantanga “, con una leyenda entre mitos tradicionales y religiosos, que narran la aparición de un hombre en un caballo blanco a quien le encomendarían la tarea de hacer una imagen de nuestro señor en la cruz, pero llegado el momento el hombre desapareció dejando una bellísima imagen que después en un incendio se quemaría.
La senda que tomo este forastero está impresa de pasajes muy significativos que transcurren durante todo el recorrido que realizan cada año los peregrinos, tres cruces, la piedra en la cual todo creyente con fe puede distinguir el rostro de nuestro señor cuando se poso en él para descansar, el Taro lugar donde solo se vislumbra un solo árbol que según cuenta la leyenda nuestro señor lo sembró para dar sombra a los caminantes, el terrible caracol, cuesta muy empinada en forma de zigzag , donde el ascenso genera agitación y falta de oxigeno para algunos peregrinos, en fin un camino plagado de sentimientos cristianos que invita a la reflexión cuando es emprendido con fe, seguir la senda de nuestro señor es un reto más que una caminata, es encontrarse con uno mismo, meditar, y agradecer a nuestro creador por toda la gracia recibida.
La caminata termina en dos días llegando un día antes del día central de la fiesta, los peregrinos entran a la iglesia van al altar descalzos presentando su veneración a la imagen o también cumpliendo una promesa en gratitud.
Los peregrinos quemados por el sol de la cuesta, cansados con las ropas empolvadas, llevan consigo unas ramas encontradas durante el recorrido de peregrinación, estas ramas tienen espinas en forma de cruz, y le sirven como testimonio de fidelidad y respeto, también llevan consigo depósitos de agua cristalina sacada de los arroyos.
El día central de la fiesta el 03 de Mayo se convierte en una gran algarabía, entre castillos, verbenas, ferias y bandas que amenizan varios días esta festividad, como toda fiesta patronal, al final solo queda el rezago del baile, licor y festín.
Pero llegara el día que toda la fe derramada en luces, brillo y fiestas, vuelva a ser la verdadera razón por la cual nuestro señor llego al corazón de este pueblo, aquel día se terminaran los enfrentamientos , la gente se reconciliara, podrán integrarse hacia un bien común generando el progreso que este pueblo se merece , en lugar de colgar más brillo midiendo la fe con ostentosos recuerdos, aquel dia se orientaran a una caridad donde prevalezca el discernimiento y tolerancia, plasmando el ideal de aquel humilde carpintero, “amaos los unos a los otros”.

Sofía

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